
El sistema se convirtió en un salvavidas para la industria automotriz.
Seguirá habiendo chatarra, pero no dinero para intercambiarla por un flamante y eficiente auto nuevo. El celebrado programa del gobierno estadounidense para cambiar vehículos viejos y estrenar auto llegará a su fin el próximo 24 de agosto por falta de presupuesto.
La Casa Blanca había apostado por una suma de US$3.000 millones para sufragar el popular plan "Dinero por chatarra", que se quedó sin fondos casi un mes después de haber entrado en vigor.
El Sistema de Descuento para Automóviles (CARS o 'auto', por sus siglas en inglés) se convirtió en un salvavidas para la industria automotriz. Empresas como Ford vieron aumentar sus ventas en un 2,3% en julio, una subida que la propia compañía agradeció al programa.
Ha servido para reactivar un importante sector de la economía y para poner a la gente de nuevo a trabajar
Ray Lahood, Secretario de Transportes
"Ha servido para reactivar un importante sector de la economía y para poner a la gente de nuevo a trabajar", dijo el Secretario de Transportes, Ray Lahood. "A la vez, nos hemos deshecho de carros viejos, contaminantes, y hemos ayudado a los consumidores a comprar vehículos eficientes".
CARS estaba inspirado en otros planes de este tipo que desde hace años funcionan en Europa y otorgaba una subvención de US$4.500 a quienes cambiaran su carro viejo por uno que consumiera menos combustible.
Los vehículos que podían acceder a las ayudas debían tener menos de 25 años y presentar un consumo de más de cuatro litros por cada 28 kilómetros. Una vez acogidos al plan, serían desguazados.
Sin dinero, con quejas

La alta demanda dejó sin fondos al plan en sólo una semana.
Inicialmente, el plan contaba con una partida presupuestaria de US$1.000 millones, una cantidad que se quedó corta en sólo una semana dada la enorme demanda.
El corresponsal de BBC Mundo en Washington, Carlos Chirinos, dijo que pese a los beneficios para los consumidores y la industria, el programa ha sido objeto de críticas por parte de algunos economistas.
La principal queja, explicó Chirinos, es que al final el programa solo serviría para una recuperación coyuntural de las ventas, pero no soluciona los problemas que enfrenta el sector automotriz, que es la falta de compradores.
Esta semana, un grupo que representa a cerca de 20.000 concesionarios en EE.UU. advirtió que aquellos que rebajaron el precio de sus vehículos en los últimos días corren el riesgo ahora de no recuperar su dinero, ya que los clientes a quienes habían ofrecido los descuentos no podrán seguir beneficiándose de las ayudas.




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